viernes, 29 de marzo de 2013

Técnicas básicas de masaje

Hay una serie de movimientos manuales o técnicas de masaje tan básicas y fundamentales que se encuentran en casi todos los estilos y escuelas. Se diseñan protocolos, según qué efecto se esté buscando, que marcan el orden a seguir. Existen varias formas de efectuar cada técnica; varios tipos de amasamientos, diferentes formas de friccionar, etc. Vamos a ver las principales técnicas y qué efectos tienen: 

→ Fricción. Consiste en frotar o acariciar vigorosamente. Se suele hacer con la palma de la mano, también con el canto si hay que estimular zonas reducidas. El contacto es superficial y con una velocidad media o rápida. Es un movimiento introductorio que sencillamente genera calor. Atrae la sangre; aumenta la temperatura local unas décimas. Un masaje a base de fricciones intensas en una zona amplia como la espalda es una buena forma de bajar la fiebre, ya que superficializa y exterioriza el calor. Vídeo sobre fricciones.

→ Amasamiento. Pensemos en un bloque de plastilina. Si lo expones a una fuente de calor aumentará su temperatura y se ablandará un poco, pero al intentar moldearlo seguirá quebradizo y frágil. Hay que amasarlo un rato para que se vuelva flexible, maleable y unificado. Ocurre exactamente lo mismo con los músculos, las fricciones no son suficiente. 

Hay varios tipos de amasamientos; son técnicas que movilizan y descargan la musculatura, dejándola dócil y receptiva para trabajos más intensos y profundos. Previenen el dolor y el riesgo de lesiones en manipulaciones subsiguientes. Los amasamientos se hacen con los dedos, con los nudillos o con las manos. Pasan gradualmente de superficiales a profundos, y la velocidad es más bien lenta. Las técnicas profundas siempre llevan velocidad baja. Los amasamientos son agradables y relajantes. Vídeo sobre amasamientos.

→ Presión. Ejercer una fuerza estática hacia el interior del cuerpo, presionar. Puede ser con los dedos (digitopresión), con las palmas de las manos, con los puños o con el codo. Como técnica general dentro de un masaje estándar, la presión continúa el trabajo de descarga y relax de los amasamientos, y además expulsa sangre del tejido. La irrigación es favorable y positiva, pero al exceso de sangre en un área se le llama hiperemia y no ayuda. La presión distribuye y dispersa la sangre.

Digitopresión.
Las presiones pueden tener usos más complejos. Es habitual aplicarla con los dedos sobre puntos acupunturales. Esto se llama digitopuntura y es esencial en los masajes orientales. Una presión de un minuto sobre un punto energético consigue estimularlo. Estos puntos son como llaves de paso en un vasto sistema de tuberías por donde fluye la corriente energética del cuerpo. Los puntos se estimulan en un sentido u otro haciendo que el flujo aumente (para dar tono a un músculo fláccido) o disminuya (para aliviar tensiones o inflamaciones).

También es frecuente utilizar la digitopresión como medio analgésico. Si te sientas durante un rato sobre un pie, este se dormirá. Trasladando esto a lo terapéutico encontramos que una fuerte presión mantenida tiene la capacidad de colapsar los receptores nerviosos y provocar que el área “se desconecte”. Los ejemplos más claros se encuentran en la sedación de los puntos gatillo y del nervio ciático. Vídeo sobre presiones.

→ Empuje. Es una presión en movimiento. El dedo, la mano o el puño presiona y además se mueve a lo largo de la musculatura.  Funciona como una presión. No tiene el efecto analgésico, pero a cambio aporta mayor movilización sanguínea y estiramiento muscular.

→ Percusión. Las percusiones son técnicas rápidas, rítmicas y superficiales en forma de golpeteos  con el canto de la mano, el puño, la palma o el dorso. El contacto es leve, ¡no se trata de dar una paliza! Suele ser una técnica agradable de recibir. Su efecto es contrario a las técnicas anteriores: es tonificante. El golpeteo continuo alerta al músculo, que se pone a la defensiva, se tensa y se fortalece. En un masaje de descarga esta técnica se intercala durante un tiempo breve para no descargar en exceso el tejido, o bien para descargarlo más a fondo al relajarlo, tonificarlo levemente y volver a relajarlo. También reactiva la circulación sanguínea, si la hemos puesto en paréntesis con presiones o amasamientos prolongados.

Percusión con el canto de la mano.
Sin embargo, las percusiones son cruciales y toman mucha más importancia en masajes de tonificación, cuando se pretende ganar volumen y potencia muscular. Las piernas, por ejemplo, pierden masa muy deprisa si están inmóviles. Un mes con una pierna escayolada puede implicar una pérdida visible a simple vista por cualquiera. Es en estos casos cuando se tonifica concienzudamente. Vídeo sobre percusiones.

→ Vaciado. Cuando el tejido ha recibido muchas técnicas y está enrojecido y acalorado se dice que hay exceso de hiperemia. Es conveniente eliminarla, pues seguir trabajando sobre un tejido hiperémico puede desembocar en hematomas indeseados. Las técnicas de vaciado son poco más que caricias lentas y muy superficiales, cercanas al drenaje linfático manual, que por arrastre mecánico van dispersando la congestión. Vídeo sobre vaciados.

→ Vibración. Las vibraciones se realizan apoyando una mano en el tejido y sacudiéndolo enérgicamente, como si quisiéramos despertar a alguien. Hay otro tipo de vibración más profunda y de menos recorrido, llamada a veces “de motor”. El masajista apoya la mano y pone en tensión todo su brazo. Para el paciente la sensación es parecida a estar en contacto con algo que vibre, como un motor de coche arrancado. Las vibraciones sueltan las fibras. Promueven la independencia de todas las estructuras, esto es, evitan las adherencias. También tienen un efecto calmante (físico y mental) para compensar técnicas agresivas o dolorosas. Vídeo sobre vibraciones.