viernes, 24 de mayo de 2013

Herramientas III - Las agujas de acupuntura

De todas las herramientas que se emplean en la acupuntura y, más en general, en la medicina tradicional china, la más conocida, universal y popular es la aguja. Temidas por unos, defendidas por los que dicen que son muy finas y no duelen, vamos a ver cómo son de veras y cómo se utilizan.

Comparación entre una aguja y un clip.
Para empezar no hay "una" aguja de acupuntura. El modelo es casi siempre el mismo, pero hay una gran diversidad de tamaños. El grosor y la longitud varían mucho según en qué zona corporal vayan a aplicarse, y ambas magnitudes suelen crecer o disminuir a la par. Las agujas más finas y cortas se usan en las orejas y en la cara y pueden medir 0,18 ó 0,26 mm de diámetro y 13, 18 ó 20 mm de largo. Las agujas corporales más habituales son de 0,26 x 40 mm. Cabe aclarar que rara vez se introducen en su totalidad, se suelen quedar por la mitad o menos. El motivo de que se usen agujas más largas de lo necesario es que cuanto mayor es la aguja, mejor polariza el qi. Hablaré de esto más adelante.

Las agujas están hechas de acero, vienen envasadas estériles y son de un único uso. Para los casos de alergias y teorías energéticas avanzadas también hay agujas de cobre, plata y oro, igualmente desechables. Sean del material que sean son tan finas que poseen una enorme flexibilidad, hasta tal punto que si no se puntura bien, puede doblarse la aguja en vez de atravesar la piel. Punturar es la acción de introducir la aguja en el cuerpo, no hablemos de "clavar" o "pinchar". La punta es roma, redondeada. Esto consigue que la aguja desplace los tejidos a su paso, apartándolos en vez de cortarlos como las agujas afiladas de las jeringuillas. De este modo rara vez hay sangrado, y si ocurre es de una o dos gotas.

En una aguja típica observamos las siguientes partes:

1 - Cabeza. En forma de aro; los extremos se trenzan luego formando el mango. No todas las agujas tienen esta cabeza. Su función sería la de ayudar a atrapar el qi y conducirlo hacia el paciente.

2 - Mango. Esta zona es un poco más gruesa y hay modelos con mango de plástico, si bien lo recomendable es que sea de metal. No tiene más utilidad que ser una superficie de contacto para que el acupuntor manipule la aguja.

3 - Raíz. Es la porción donde se acaba el mango y comienza el cuerpo.

4 - Cuerpo de la aguja. El tramo que se introduce en el cuerpo del paciente. La profundidad varía según lo que se esté tratando, pero en general no se suelen introducir más de la mitad y nunca se llega a la raíz.

5 - Punta. El extremo. La punta es más aguda que el cuerpo para favorecer la penetración cutánea.

Y bien. Cómo es que un puñado de agujas solucionan problemas. Es inevitable hablar de la energía o, en chino, el qi. Se ha intentado explicar occidentalmente cómo funciona la acupuntura y aunque hay varias teorías y diversos efectos conocidos y estudiados (local, nervioso, reflejo, hormonal...), lo cierto es que todas las teorías aciertan en parte y ninguna de ellas ofrece respuesta a todo lo que consigue la acupuntura. Sin el concepto de qi no se entiende.

El qi no es sólo un concepto. Es la energía interior de todos los seres vivos, llámese aliento vital o bioelectricidad según uno sea más o menos poético. El qi circula por todo el cuerpo y es, de hecho, cuantificable con medidores electrónicos aplicados en puntos acupunturales.

El qi circula por una compleja red de "tuberías" que llamamos meridianos, canales o vasos, en los que los puntos de acupuntura son como llaves de paso. Y las agujas pueden abrirlas o cerrarlas, aumentando o disminuyendo el flujo de qi en circulación.

Cuando hay un estado de debilidad o deficiencia las agujas se manipulan en tonificación y se consigue consolidar y facilitar el flujo energético. Es posible y frecuente tonificar con agujas, pero no es el mejor método. Las agujas son más potentes en dispersión.

No existe el concepto de "exceso de energía", la energía nunca sobra. Cuando hay congestión, exceso o plenitud y es necesario dispersar, en realidad lo que dispersamos es el agente patógeno que está dando problemas. La energía sana nunca sobra. Si el qi se vuelve problemático es que se ha contaminado con frío, calor, toxicidad u otro tipo de patógeno, y es entonces cuando se dispersa.
"¿Quiere dejar de anticipar el dolor? ¡No le he puesto las agujas todavía!"

Y bien, la gran cuestión: ¿la acupuntura duele?

No hay una respuesta categórica. El pinchazo no suele ser molesto. Hay zonas en que es casi o completamente imperceptible (la cara, el vientre, la espalda...) y algunas más sensibles (las extremidades, las zonas con poco tejido) y unos pocos puntos contados que son molestos.

En el estilo coreano, las agujas se insertan en los puntos adecuados y ya está, de modo que apenas hay ninguna sensación. Las agujas no se manipulan; esto es más cómodo para el paciente pero menos efectivo. En el estilo chino las agujas se mueven haciéndolas girar, vibrar o moviéndolas arriba y abajo en el tejido sin llegar a retirarlas del todo. Esto provoca una potente reacción energética: la aguja atrae al qi y lo moviliza, y esto se siente como sacudidas eléctricas, cosquilleos, dolor sordo o agudo, presión o sensaciones extrañas, y también es frecuente que el punto se enrojezca. Algunos puntos tienen una reacción energética tan intensa que el paciente piensa con poco cariño en la familia del acupuntor.

Con que la enfermedad se entiende como un desajuste energético y mediante las agujas se busca arreglarlo, sacando las impurezas energéticas y añadiendo qi donde escasea.