viernes, 31 de mayo de 2013

Rompiendo mitos II - Tantra y masaje tántrico

Hace unos días hablé del masaje tailandés y su no-relación con el sexo. Pues bien, si hay algún otro masaje que esté asociado con el sexo, la prostitución, lo sórdido y lo obsceno, es, sin duda, el masaje tántrico. Para entender el masaje tántrico primer hay que hablar del tantra.

El tantra o tantrismo es una corriente filosófica, religiosa y espiritual oriunda de la India. Técnicamente está dentro del gran corpus del hinduísmo, aunque muchos grupos consideran que el tantra es poco o nada ortodoxo y que es una rama indeseable de la espiritualidad india. Esto ocurre porque el tantrismo tiene unas cuantas peculiaridades llamativas.

Kali desencadenada sobre Shiva.
El tantra es un camino hacia la realización personal o iluminación. Es un sendero ascético, de renuncia, pero (aquí viene la paradoja) también hedonista. Dicho de manera sencilla el tantra es, sin más, el culto a lo femenino. Una de las deidades favoritas del tantrismo es la polémica y malentendida Kali, pero en general los tántricos adoran a cualquier deidad femenina y a Shakti, la energía femenina primordial opuesta al principio masculino.

El culto indio a lo femenino pasa, como los cultos a lo femenino de todo el mundo, por la fertilidad, la capacidad de generar vida y, naturalmente, el sexo. A diferencia de muchísimas doctrinas que limitan o prohíben el sexo, el tantra sostiene que las relaciones sexuales son un pilar fundamental en el camino hacia la ascensión. ¿Cómo se puede estar completo y realizado sin gozar de la unión con el opuesto complementario? El hombre y la mujer están hechos para unirse. Es un acto sagrado.

Dentro del tantra hay dos enfoques principales sobre el sexo. Uno defiende el sexo dentro de la pareja o el matrimonio, como un acto sumamente íntimo entre un hombre y una mujer en concreto. En el otro estilo, no importa tanto la pareja sino el sexo en sí mismo, por lo que se anima a los adeptos a practicar mucho y muy variado generando, a veces, auténticas orgías. Es común que un maestro inicie a las jóvenes y viceversa, que una mujer madura explique a los mozos cómo se adora a lo femenino.

Fuera del marco hindú puede parecer muy complicado que tales costumbres parezcan respetables. Esta clase de sexo no es vicioso aunque lo parezca. Es un acto violentamente carnal pero también espiritual. El fundamento es que en los seres humanos la energía masculina y la femenina están polarizadas en lo alto de la cabeza y en el perineo respectivamente. Para que la persona alcance la sabiduría, lo femenino y lo masculino deben unirse y abrazarse. La energía femenina del perineo debe activarse, ascender progresivamente por la columna vertebral y finalmente alcanzar la cabeza.

Esta es la forma más común de imagen de adoración de
Shiva e implícitamente de Parvati/Shakti. El lingam o falo y
el yoni o vagina están unidos.
En lo místico, esta energía es la kundalini, simbolizada con una serpiente aletargada que tiene que despertarse y ascender activando a su paso cada uno de los chakras. En otras palabras, la persona tiene que madurar en diversos aspectos (necesidades fisiológicas, el sexo, la calidad de las relaciones emocionales, el intelecto, la intuición...) hasta poder ver la realidad trascendente. El proceso también se escenifica como Parvati yendo hacia su esposo Shiva, dioses ambos fuertemente sexuales, meditativos e iluminados. La India tiene una capacidad extraordinaria para unificar lo que parece inmiscible.

Volviendo a lo sexual, a pesar del aparente descontrol hay unas normas rígidas sobre cómo hacerlo y vigilar que, ni física ni emocionalmente, el ejercicio sexual degenere en un vulgar revolcón. Para quedarnos con el detalle más poderoso baste decir que, en general, está prohibido eyacular. A menos que se busque activamente engendrar hijos, eyacular es una pérdida absurda de preciosa energía vital. A la mayoría de los hombres esto les parece una ocurrencia disparatada. No lo es: el hombre aprende a disociar el orgasmo de la eyaculación. Y tener un orgasmo sin eyacular significa que no se pierde la erección, que no hay fatiga ni somnolencia, que se vuelve uno multiorgásmico y que se puede estar practicando el sexo por un tiempo virtualmente ilimitado. Ya no suena tan mal, ¿no? Con estas atenciones (además de las complejas teorías energéticas que no voy a discutir aquí), la mujer se sentirá sin duda adorada.

Ya tenemos una vaga idea del tantra. Hablemos del masaje tántrico. Es un masaje que nace en el seno de esta filosofía y por tanto es bastante sensual y sensitivo. Que no es lo mismo que sexual. El masaje tántrico normal tiene por objetivo relajar el cuerpo, estimular los sentidos y favorecer el flujo energético del organismo. En el fondo, el objetivo del masaje es preparar el cuerpo para las relaciones sexuales, pero no hay ninguna intención sexual en el masaje en sí mismo. Este masaje recorre todo el cuerpo y, si el receptor no se opone, se masajean también los genitales y el ano. Sin intención sexual, insisto: se masajea como una zona más, no se trata de masturbación ni nada inmoral o íntimo.

Un grupo de estudiantes de tantra charlando antes de los masajes.
Para el tantra es fundamental que no haya tabúes en algo tan natural y obvio como el propio cuerpo. Consideran que es ridículo sentir vergüenza de algunas partes del cuerpo o sus funciones. Por eso se masajean los genitales como cualquier otra región. Puede haber excitación sexual durante el masaje, e incluso orgasmos. No pasa nada: es natural. No es lo que se busca, pero tampoco es algo sucio u oscuro o vergonzoso que haya que rechazar. El sexo es naturaleza, es vida.

Hasta aquí el masaje tántrico. Es muy fácil que todo el trasfondo espiritual se pierda de vista y la gente los hombres lo vean como un contacto sexual exótico y "con excusas".

Otra cosa son las técnicas sexuales del tantra, que lógicamente las hay y muy sofisticadas. Masajes mucho más genitales ahora sí con intención sexual y placentera, posiciones especiales, actitudes mentales y mucho más, pero todo esto ya se reserva para una relación personal de tipo privado, y no entra nunca en un masaje tántrico comercial.

Shiva y Parvati, el Yin y el Yang. Unidos, son el Todo.