jueves, 28 de noviembre de 2013

Desactivación de puntos gatillo

Ya tenemos una idea de lo que son los molestos puntos gatillo. Ahora veamos cómo se pueden abordar. Los puntos gatillo constituyen un problema que se alimenta a sí mismo: hay dolor que genera contracción, la contracción genera menor trofismo y, por tanto, más dolor, y así sucesivamente. Así que es fundamental romper este ciclo.

Una posible terapia para dolores y molestias que incluyan puntos gatillo consiste en quiromasaje o masaje terapéutico tocando en especial el músculo que contiene el trigger point, pero sin descuidar todo el grupo agonista y también los antagonistas. Conviene hacer una descarga profunda con generosos amasamientos y presiones; el masaje transverso en las inserciones será un buen complemento.

Una vez tratado el tejido muscular en general hay que centrarse en el punto gatillo. La forma de romper el ciclo doloroso descrito arriba pasa por lograr una saturación de los nociceptores que rodean al músculo. Estos nociceptores son terminaciones nerviosas que registran el dolor; si reciben demasiada información dejan de transmitirla lo que, en la práctica, significa una analgesia o reducción del dolor.

¿Y cómo conseguirlo? He aquí algunas propuestas:

Cuidado con la posición de los pulgares,
en especial en presiones fuertes. La
articulación pulgar debe estar flexionada, no
como en la imagen.
→ Digitopresión. Es el método más sencillo. Presión directa sobre el punto gatillo. La presión debe ajustarse a la tolerancia del paciente, pero ha de llegar a ser intensa. Se puede hacer en tandas de unos 30 segundos e ir aumentando progresivamente la presión. El tejido se acostumbra al dolor y deja de sentirlo o lo percibe como menos intenso. Entonces se aumenta la presión hasta volver a obtener cierto acostumbramiento. Así, con tiempo y fuerza suficiente, los nociceptores se adormecen de forma más o menos permanente y el músculo puede descansar.

Los pulgares son adecuados para esta técnica, aunque el terapeuta puede experimentar gran fatiga y quizá prefiera utilizar los nudillos o alguna herramienta específica de presión.

Un modelo de martillo de masaje.
→ Percusión. Percutir repetidamente sobre el punto gatillo con un martillo de masaje también nos puede llevar al bloqueo del dolor. Probablemente es menos doloroso para el paciente que la digitopresión, pero también menos poderoso el efecto. El movimiento consiste en golpeteos rápidos y continuados sobre el punto gatillo con fuerza de media a intensa y un ritmo vivo. Se puede hacer en tandas de 30 segundos a 1 minuto.

Hay martillos de madera, de goma y, los más interesantes, metálicos e imantados. Estos últimos tienen en la cabeza dos imanes, de manera que por un lado el martillo es positivo y por el otro negativo. El lado positivo estimula o tonifica, mientras el negativo relaja o dispersa. Para tratar el punto gatillo se puede emplear sólo el lado negativo o alternar negativo y positivo. Dada la dureza de las cabezas metálicas, se puede interponer una toalla fina entre el martillo y la piel para no irritar la epidermis.

Puntura de un punto gatillo en el
ECOM. Sylvain Cardinal Acupuncturist.
→ Acupuntura. El punto gatillo se puede atacar, si la zona lo permite, insertando una aguja de acupuntura justo en el nódulo y efectuando trepidación y rotación dispersante, para movilizar tanto energía como sangre y estimular el movimiento del Qi atascado y los fluidos nutritivos y limpiadores.

La selección del grosor y longitud de la aguja dependerá de la zona a punturar.

Para terminar, unos estiramientos nunca van mal. El ejercicio y el calor moderados ayudarán, y debe evitarse el frío y el exceso de esfuerzo.