martes, 19 de noviembre de 2013

Los microsistemas

¿Alguna vez has oído hablar de quitarse un dolor del cuerpo pinchando agujas en las orejas? ¿Mejorar problemas digestivos con masajes en los pies? ¿Rumores sobre curanderos que te miran a los ojos y te adivinan alguna enfermedad? Todo esto es posible y no es magia ni misteriosos secretos chamánicos: son los microsistemas.

Un microsistema es una zona del cuerpo, delimitada, concreta y de extensión reducida en comparación con el total, en la que se manifiesta la totalidad del organismo. Esto permite tanto valorar el estado de salud como influenciar en él. Podemos pensar en el funcionamiento de una empresa. Si queremos comunicar algo a todo el departamento de contabilidad —por ejemplo, el sistema digestivo—, en vez de dar la noticia uno por uno a todos los empleados, podemos trasladarla a un jefe o representante —un par de zonas en la planta del pie— y dejar que sea él quien informe al resto —acción sistémica.

Hay varios microsistemas repartidos por el cuerpo. Algunos son muy útiles dando información pero difícilmente servirían para actuar, mientras que otros son más oscuros aportando datos y en cambio muy accesibles para manipular. Los más populares son los siguientes:

→ Las orejas. El trabajo con este microsistema se llama auriculopuntura o auriculoterapia y es muy habitual. Hoy está muy integrado en la medicina china y la acupuntura. Sus orígenes son antiguos (China, Egipto...), pero su desarrollo y verdadera utilidad apenas tienen unas décadas y ocurrió en Francia.

Nogier identifica un feto en la oreja
y comprueba las correspondencias.
Paul Nogier, neurólogo, en los años 50 observa que varios de sus pacientes aquejados de ciática presentan una quemadura en un punto concreto de la oreja. Intrigado, empieza a preguntarles y llega hasta una "curandera" que había recibido nociones de medicina tradicional china de su padre. Nogier se toma en serio lo que le explica esta mujer y empieza a investigar, tanto desde el punto de vista científico como ahondando en la tradición oriental. Nogier elabora la cartografía virtual de la oreja, o un mapa donde se detalla qué parte del cuerpo se refleja en cada parte de la oreja. Su cartografía es mucho más precisa y completa que la de la antigua china y revoluciona este viejo concepto. La auriculopuntura de Nogier se extiende rápidamente.

Aunque se utilizan agujas por su precisión y poder energético, técnicamente la auriculopuntura no es acupuntura. Hay una masa energética en la oreja con capacidad para repercutir en todo el cuerpo, pero no se trata de meridianos ni puntos acupunturales al uso. Para la observación del cuerpo hay microsistemas mucho más interesantes que las orejas; sin embargo apenas tienen parangón a la hora de calmar afecciones agudas, ya sean físicas o mentales, como la mencionada ciática o el síndrome de abstinencia en los primeros días tras dejar una adicción.

Estudio del iris con medios informáticos.
American Health Acupuncture.
→ El iris. Los ojos son el espejo del alma..., tal vez, pero del cuerpo seguro que sí. En naturopatía se estudia el iris como un reloj en el que cada sector se corresponde con un órgano o zona corporal. Atendiendo a la coloración, manchas, formas y detalles sutiles del iris, el naturópata puede hacerse una idea de dónde está el problema o cómo está la víscera que le interesa sondear. El iris está en constante cambio y es un reflejo fiel; hasta tal punto que si miráramos con una lupa el iris de alguien que se rompe un brazo, veríamos aparecer en directo una alteración en la zona pertinente. Esto es la iridiología.

Las profundas grietas de esta
lengua indican una Deficiencia
de Yin de Estómago
severa.
→ El pulso y la lengua. Constituyen las grandes herramientas de diagnóstico de la medicina tradicional china. El pulso se observa por palpación justo tras el pliegue de la muñeca. Se vigilan factores como la velocidad, la profundidad, el "grosor" y unas sutilísimas texturas adicionales. En la lengua se observa la forma, el tamaño, la movilidad, el color y el estado de la saburra o capa mucosa que la recubre. Tanto la lengua como el pulso señalan directamente a uno u otro órgano según el tramo que se estudie. El pulso da una valoración actual; la lengua guarda memoria de todas las enfermedades graves sufridas y adelanta otras que están en curso, en ocasiones sin provocar todavía las señales que la medicina occidental identifica como síntomas.

Resumiendo el elaborado esquema de alteraciones energéticas chino, se puede decir que el pulso y la lengua indican hipo o hiperfuncionamiento orgánico y la presencia de patógenos. Estos dos sistemas son complementarios y, tras una confirmación por observación y anamnesis, el acupuntor consigue un diagnóstico preciso. Estos microsistemas no sirven, en cambio, para efectuar la terapia.

Tomando el pulso.
→ Los pies. El microsistema por excelencia de los terapeutas manuales. La planta de los pies ofrece vagas impresiones sobre el estado de salud, generalmente insuficientes por sí solas, pero tienen un gran potencial como recurso terapéutico. Mediante fuertes presiones con los dedos, nudillos o herramientas específicas se estimula la zona que queramos sanar o vigorizar. Al igual que la auriculopuntura tiene un efecto calmante prácticamente inmediato. Entre 10 y 30 segundos bastan para que desaparezca un dolor agudo por un tiempo breve, que puede ir de un par de horas a unos pocos días según su origen. 

Apaciguar el dolor de esta forma no soluciona el problema, por supuesto. Pero abre puertas: ningún paciente de tendinitis aguda tolerará que se le masajee la zona, que está hipersensible..., hasta que la adormecemos desde la oreja o el pie y podemos pasar a trabajar realmente el problema con un abordaje local.

La reflexología podal —así se llama la aplicación del microsistema de las plantas de los pies— consigue una acción más penetrante que la de la auriculopuntura. Con buenos conocimientos y sesiones muy frecuentes, se podría tratar cualquier afección física, mental o emocional, crónica o antigua, exclusivamente desde los pies. Esta rama del saber natural es remota y casi universal: se sabe que lo practicaban las antiguas civilizaciones china, griega, egipcia y hindú y los indios del Sur y del Norte de América. Se utilizan las plantas de los pies por comodidad de paciente y terapeuta, pero las palmas de las manos funcionan exactamente igual.
Mapa podal orgánico escueto. Hay mapas musculares, esqueléticos, nerviosos, linfáticos...

Llegados a este punto, la gran pregunta es: ¿cómo es esto posible? Hay numerosos intentos de explicarlo científicamente. Se habla de plexos nerviosos, liberación de endorfinas, efecto en cadena por el sistema de fascias... Lo cierto es que ninguna teoría de este tipo ha dado respuestas completas y totalmente satisfactorias.

La respuesta está en las tradiciones. La explicación filosófica o por qué funcionan los microsistemas está en la metafísica: el taoísmo dice que las leyes de la naturaleza se aplican por igual en todas las escalas, que lo mismo es la parte que el todo, y que el vuelo de una mariposa aquí provoca un huracán allá. La explicación fisiológica, el cómo, se resuelve con los canales o meridianos de energía; estos recorren todo el cuerpo y ponen en contacto todas las áreas unas con otras, hacen posible que la información y los estímulos viajen hasta órganos aparentemente desconectados del microsistema.

Curiosamente (en realidad no tan curiosamente, volviendo a la metafísica), los mapas reflejos de correspondencia orgánica forman imágenes coherentes: todos los microsistemas tienden a contener una imagen ordenada y más o menos reconocible del cuerpo humano: la cabeza, el corazón y los pulmones, los órganos digestivos, los intestinos y riñones, aparato genitourinario, piernas... Suele haber alguna excepción y puntos "desplazados", pero si colocamos un muñeco vacío sobre el mapa reflejo, los órganos reflejados aparecen en su sitio.