martes, 17 de diciembre de 2013

Las emociones y la enfermedad en MTC

La influencia de las emociones y el estado de ánimo sobre la salud es evidente para todos, aunque unas teorías le dan más importancia que otras. En el caso de las medicinas orientales, todas han tenido muy claro desde tiempos remotos que la emoción es salud o enfermedad, y han buscado definir qué es una emoción, cómo se comporta dentro del cuerpo, por dónde circula o qué parte del ser la controla. ¿Te interesa? Sigue leyendo.

La medicina tradicional china organiza las entrañas en seis pares de órgano + víscera. Cada uno de estos pares se encuadra en uno de los Cinco Movimientos (Fuego, Tierra, Metal, Agua, Madera). Cada Movimiento tiene una lista interminable de cosas o situaciones que lo perjudican y que lo benefician: sabores, olores, notas musicales, estaciones del año, minerales, carnes, cereales, y en realidad cualquier cosa imaginable.

Los chinos señalan las emociones como un factor importantísimo en la etiología de cualquier trastorno. Los trastornos son desequilibrios en la energía y las emociones son pura energía. Lo que más choca en el ambiente occidental es cómo se reparten las emociones en el organismo y las artes médicas.

En primer lugar, la Psicología no existe en medicina china. No existe porque a nadie se le ocurre pensar que las enfermedades de la mente sean diferentes de las enfermedades del cuerpo. Cuerpo y mente son la misma cosa. Las alteraciones mentales son alteraciones de los órganos. Tener un trastorno obsesivo-compulsivo es exactamente lo mismo que sufrir digestiones pesadas: un problema del Movimiento Tierra, en el que están el Bazo y el Estómago. Desde el punto de vista occidental o científico, si afinamos con la bioquímica se pueden llegar a ver estas relaciones.

Cada Movimiento o pareja de órganos rigen una emoción básica. La gestionan, la procesan y distribuyen como una más de sus funciones orgánicas normales. Se entiende que las emociones existen en un grado normal, saludable (alegría, tristeza) pero también pueden exacerbarse y volverse patológicas (euforia, depresión). Entonces el órgano se ve superado, no puede con tanta energía emocional y enferma. Como comer en un banquete más de lo que podemos digerir y sufrir un empacho.

Esquema orgánico basado en los Cinco Movimientos.
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Sabiendo que cada par de víscera y órgano regula una emoción, hay que señalar que el Corazón es el gestor del Shen. Este término hace referencia al espíritu, el intelecto, los procesos cognitivos y también a la divinidad. El Shen es la cordura, la inteligencia emocional y la actividad mental correcta. Los órganos de los sentidos dependen anatómica y mecánicamente de los Movimientos, pero la función del Corazón de gobernar el Shen es la responsable de la interpretación sensorial. Así, por ejemplo, la integridad de las orejas y el oído y la capacidad de escuchar sonidos dependen fundamentalmente del Riñón; la capacidad de interpretar esos sonidos y encontrarles significado, del Corazón.

En cuanto al cerebro, tiene relativamente poca importancia. El cerebro es lugar físico donde se gestionan las emociones, pero no el gestor. El cerebro es la mesa donde el Corazón trabaja y ordena sus papeles.

Tras esta rápida introducción, veamos Movimiento por Movimiento.

Fuego
¡GOOOOL! ¡GOOOOOOL!... E infarto en la grada.
Excepcionalmente, en este movimiento hay dos parejas orgánicas en vez de una sola. Las entrañas Fuego son el Corazón y el Intestino Delgado, y también el Pericardio y el San Jiao. El pericardio, la membrana que recubre al corazón, en medicina china se considera un órgano independiente. El San Jiao es la suma de mucosas, fascias y tejidos conectivos de todo el cuerpo que tienen que ver con la comunicación y la conexión.

La emoción del Fuego es la alegría y su rasgo patológico la euforia. La alegría hace que nuestro Corazón esté sano y fuerte y, en cambio, la euforia lo ataca directamente. La alegría perversa también hace daño al Corazón, como la alegría que viene por conocer el sufrimiento de nuestros enemigos.

Además de gestionar la alegría, el Corazón se ocupa en general de todo el Shen. Cualquier trastorno mental o emocional es un trastorno del Shen y en última instancia el Corazón está afectado. Los trastornos graves, como la esquizofrenia, el delirio, la paranoia..., son trastornos graves y suele haber afectación cardíaca importante, llegando a manifestarse en las funciones orgánicas que conocemos todos: arritmias, taquicardias, infartos. Es ilustrativo el Síndrome de Down. Es habitual que los niños con este problema nazcan ya con taras cardíacas (su trastorno mental es de nacimiento) y mueran por esta causa.

Tierra
Me lo pensaré con un donut...
La Tierra tiene que ver con el alimento y el soporte vital, de modo que sus órganos son el Bazo-Páncreas y el Estómago. El bazo y el páncreas anatómicos se consideran una sola entidad a la que llamaremos sencillamente Bazo. La Tierra se ocupa de las digestiones, tanto físicas como espirituales, de modo que la actividad mental sana del Bazo es la reflexión, y la patológica es la obsesión. El darle demasiadas vueltas a las cosas y no ser capaz de dejarlas ir, llegando a producir úlceras... metafóricas y reales.

Es frecuente que la gente "nerviosa" sufra descomposición o estreñimiento (de origen esplénico en este paradigma), o que ante una situación obsesiva se nos "cierre el estómago". La emoción daña al órgano y este, en defensa, genera rechazo hacia la comida que no va a poder digerir bien en su estado de debilidad.

Otra variante de este cuadro es el comer excesivamente para intentar escapar de la ansiedad. El Bazo pide nutrientes y energía adicionales para solventar su problema espiritual. La idea es buena, pero desafortunadamente los alimentos que elegimos suelen ser un problema añadido en vez de una ayuda. Un poco de dulce tonifica al Bazo; el exceso de dulce y el dulce de mala calidad, lo debilitan. Una media cucharada de miel iría bien; un producto industrial a base de azúcar refinado es una pequeña catástrofe. A resultas de ello engordamos: en muchas teorías psicológicas occidentales el sobrepeso se entiende como un intento de crear una barrera física entre nosotros y los problemas.

Metal
Saldría a dar una vuelta... pero... no tengo ganas...
En el Metal encontramos el Pulmón y el Intestino Grueso. Su emoción es la tristeza, y su emoción desquiciada es la depresión. La tristeza no tiene nada de malo. Por alguna razón, es una de esas emociones que más hemos desterrado de nuestro paisaje y de la que queremos huir a toda costa. Nadie quiere estar triste, hay que "animarse" rápido y cuanto antes. Esto es un disparate. La tristeza es un estado natural necesario y positivo en determinadas circunstancias y a todo el mundo debería parecerle neurótico querer no estar triste cuatro meses después de que muera su padre. No sólo no queremos estar tristes sino que tampoco queremos ver a nadie triste. La frase estrella es "ánimo, no estés triste", cuando deberíamos decir "ánimo, lleva bien tu tristeza y déjala fluir hasta que se vaya".

Una vez pasados al nivel patológico o depresivo, el Pulmón empieza a sufrir. Nos falta el aire y en consecuencia la vitalidad y la energía. Los que llegan a la muerte por un camino pulmonar, llegan muy tristes y melancólicos sin necesidad de una razón demasiado clara según el pensamiento occidental. Al estar dañada la ventilación y, de paso, el Intestino Grueso, bajan las defensas y somos más propensos a enfermedades.

Agua
Qué voy a hacer ahora... no tengo opciones...
El Agua, fuente de la vida y alimento universal, tiene que ver con el Riñón y la Vejiga. En el Riñón se almacena y administra nuestra energía vital: la cantidad de tiempo de vida potencial con que nacemos, y que se va gastando con el fluir de los días, con cada enfermedad, cada esfuerzo y cada disgusto.

La emoción sana renal es la voluntad de vivir. La fuerza interna que nos impulsa a seguir adelante, el instinto de supervivencia. Y la emoción patológica es el miedo, sobre todo el miedo existencial, el miedo como actitud vital. Vivir siempre con miedo a los cambios, a las experiencias, a los riesgos, vivir con miedo de lo que pueda pasar o vivir atemorizado por la muerte, todo esto daña al Riñón.

Cuando el Riñón, es decir la voluntad de vivir, se debilita, nos volvemos asustadizos y preocupados. Los cambios nos asustan todavía más y todo es fuente de agobio. La gente mayor, que por naturaleza tiende a tener el Riñón débil (se acerca el fin de sus días, su energía vital es escasa), recibe burla e incomprensión por su miedo constante. "Ten cuidado al ir a por el pan, a ver si te secuestran".

Madera
¡Venga hombre!
¡Hace medio segundo que se ha abierto el semáforo!
La Madera, el verde, es el Movimiento más "impertinente" y el que más se abre paso. Sus entrañas son el Hígado y la Vesícula Biliar, y por la expresión popular me pones del hígado ya nos hacemos una idea de que su emoción es el enfado y su emoción envenenada, la ira.

La ira daña al Hígado en golpes concretos y repentinos. El resentimiento lo corre y lo quema lentamente. Los furiosos pueden sentir sabor amargo en la boca por el ascenso de la bilis y ver borroso, así como cefaleas: estas emociones son de dinámica ascendente y suben a la cabeza. Además, por vecindad, el Hígado contagia al Corazón y hacemos "locuras". Los alcohólicos se vuelven irascibles y violentos y, a su vez, la gente violenta e irascible por mala educación emocional tiende a los trastornos hepáticos.

El Hígado, además, tiene un papel peculiar en toda la cuestión emocional. Si el Corazón es el gestor, el Hígado es el procurador que agiliza el movimiento del papeleo. Dicho de otra forma, el Hígado tiene que movilizar las emociones y promover su dinámica. Lo contrario a la dinámica es el estancamiento: lo contrario a gestionar una emoción y hacer que fluya es reprimirla. Las emociones reprimidas, atascadas, atascan al Hígado, lo dañan y aparece ira y malhumor "sin motivo". A veces, el estancamiento emocional se refleja físicamente en estancamiento de fluidos y minerales: cálculos hepatobiliares.

Mención especial a la Vesícula Biliar, que es un poco peculiar por razones extensas y que no sólo ayuda al Hígado sino que tiene un papel propio. La Vesícula tiene que ver con la decisión, el arrojo, y con la falta de ello. El exceso de titubeo, la duda, el no dar el paso una vez que ya está todo listo, esa es la actitud que daña a la Vesícula o bien las consecuencias de una Vesícula debilitada.

¿Y si me falta un órgano?
Que no cunda el pánico. Hay gente sin vesícula biliar o sin bazo y no por ello se vuelven pusilánimes u obsesos. Entendemos el ser humano como un todo físico y energético en el que los órganos no son las únicas estructuras operativas. En primer lugar, cuando uno de los componentes de un Movimiento está débil o ausente, el otro asume sus tareas y no hay un gran problema..., si es un por un tiempo breve. Evidentemente, trabajar por dos es un esfuerzo que fatiga a cualquiera. La gente sin bazo debe cuidar muchísimo su estómago y aún así, probablemente padecerá de él en la madurez.

En segundo lugar, están los meridianos. Cuando una medicina bioenergética habla de un órgano, no habla únicamente del órgano anatómico que podemos tocar y pesar, sino de toda una red funcional con partes tangibles y otras intangibles. Un órgano es una parte importante, pero no imprescindible, de un Movimiento compuesto por dos órganos, dos canales o meridianos principales y unos cuantos secundarios, una serie de puntos acupunturales y múltiples relaciones con los otros Movimientos. Si retiramos un órgano y es posible la vida sin él, sus funciones más etéreas se resentirán, pero de ninguna manera desaparecerán.