sábado, 19 de julio de 2014

Acupuntura psicoemocional

Se dice que el saber no ocupa lugar. No sé si será cierto, pero lo indudable es que siempre hay espacio para más conocimientos e intereses. Sobre todo en un campo como el de la salud, donde la formación y el reciclaje son continuos. El pasito más reciente en este camino ha sido estudiar psicoacupuntura, o acupuntura psicoemocional según el método Ling Shu.

La acupuntura tradicional ya ofrece respuestas a los desarreglos de la mente, que no dejan de ser desarreglos de los Órganos y las Vísceras, pero con el desarrollo de la psicología y las neurociencias han ido apareciendo sistemas acupunturales más específicos y potentes. La medicina tradicional china es una disciplina viva en continua investigación y progreso.

En los textos clásicos de acupuntura se mencionan oscuramente ciertos componentes de la mente o "Espíritus Viscerales". Hun, Po, Zhi... palabras misteriosas que apenas se describen y mucho menos se detallan. ¿Qué son estos conceptos? Pues una forma de estudiar la mente. Freud hablaba de Ellos y Superyós; ahora se escucha mucho eso del cerebro reptiliano, mamífero y humano. Todo son maneras de desgranar lo que ocurre en la cabeza e intentar reducirlo a  partes pequeñas y manejables. Los chinos también idearon un sistema de este tipo.

El método Ling Shu (Aguja Mágica o Eje Espiritual) es un viejo clásico a partir del cual se construye la psicoacupuntura moderna con un ojo puesto en las neurociencias y el conocimiento científico del cerebro y el sistema nervioso. Se podría decir que la psicoacupuntura es una psiquiatría con agujas. Ni fármacos ni psicoterapia (aunque ambas cosas podrían ayudar).

"Técnica de las diez agujas". Tratamiento para el síndrome bipolar
habitual en los hospitales chinos.
Se utilizan los puntos 24Du (Shenting), 20Du (Baihui) y
los Ventana del Cielo de la nuca.
(Me eligieron de modelo por la cabeza rapada, no porque necesite el tratamiento).

Para el paciente es un método no invasivo y sin efectos secundarios que además le permite describir su problema (tengo ansiedad) sin necesidad de confesar los detalles al terapeuta (creo que mi marido me engaña y mi hijo se droga).

Para el terapeuta, la enorme ventaja es que gracias a una nueva interpretación de la lengua y el pulso se puede hacer una valoración precisa del estado emocional del paciente sin que este tenga que decir absolutamente nada. Muchos pacientes no saben lo que les ocurre (estoy "nervioso") o no quieren decirlo (tengo un espantoso miedo al futuro por la incertidumbre económica, con insomnio, crisis de ansiedad y falta de líbido, pero soy un macho y los machos no tenemos miedo); ahora se terminan las evaluaciones confusas en el pantanoso campo de lo emocional: lengua y pulso no mienten.

¿Qué se puede hacer con la psicoacupuntura? Atacar todo tipo de trastornos emocionales y, dicho con cautela, enfermedades psiquiátricas, regular el sueño y resolver traumas pasados que condicionan nuestro presente.

El seminario de Psicoacupuntura ha sido fascinante, apasionante y de un enorme potencial clínico. De los más interesantes que he visto, impartido por el siempre genial Juan Seguín, uno de los dragones de la ESTP.

J. J. Seguín o "la enciclopedia con patas".