jueves, 23 de octubre de 2014

Caso real: agotamiento y falta de energía

Mujer, aproximadamente 45 años. Trabajadora en activo. Hace ya unas semanas que se nota sin fuelle. No es la de siempre. Cada pequeño desafío diario le supone un esfuerzo mayor y, aunque no desatiende sus funciones, empieza a encontrarse superada y extenuada física y mentalmente. Está preocupada y decide pedir una evaluación según la medicina tradicional china. Siente que tiene que hacer algo, aunque no sabe qué, pues seguir en esta dinámica no le va a llevar a buen puerto. Según describe ella misma, siente que se está quedando sin fuerzas y si sigue así se morirá. (Esto es una percepción, no un dato clínico; pero es relevante. Sólo con este comentario se podría señalar el síndrome principal).

La mujer es delgada y pálida. Tiene problemas crónicos en uñas y pelo. Tiende a la anemia, estado en el que recae de vez en cuando "desde siempre". Está muy sensible al frío, el viento y la humedad. Presenta unas ojeras con leve tinte negruzco.

Lengua: movilidad y color normales; algunas grietas a lo largo del canal central, interrumpidas y en disposición horizontal; sin saburra.
Pulso: filiforme; sumergido en las posiciones renales.
Otros datos: el periodo es regular y la cantidad menstrual "normal o tirando a abundante". Se le observa algún matiz de Shen alterado en su lenguaje verbal y corporal.

Valoración: Doble deficiencia de Yin y Yang de Riñón, con riesgo de deficiencia de Xue.
Terapia: 4Du (Mingmen), 23V (Shenshu), 52V (Zhishi), 8Ren (Shenque), 6Ren (Qihai), 4Ren (Guanyuan), 36E (Zusanli), 10B (Xuehai), 20B (Pishu) y 6B (Sanyinjiao). Todos ellos estimulados por moxibustión. Además se le dan recomendaciones dietéticas en el sentido de consumir carne roja dos veces a la semana, huevos y remolacha, y moderar la ingesta de Fríos como frutas y verduras. Los lácteos sobran evidentemente, pero hace ya años que los descartó por sus amplios inconvenientes.

Seguimiento: la paciente no lo pone fácil. Se niega a recibir moxibustión porque no le gusta el aroma del humo. No come carne por creencias y porque no le sienta bien. No quiere saber nada de huevos y también rechaza la remolacha por su contenido en histamina. Se le advierte que será difícil recuperarse bien y pronto sin estos alimentos, pero no cede. Como alternativa se le sugiere tomar abundantes caldos y brotes germinados, especialmente de sésamo negro, y suplementación de espirulina y bisglicinato de hierro. Esto debería bastar para nutrir desde la alimentación el Qi y el Xue.

En cuanto a la terapia externa, se le insiste mucho en la necesidad de utilizar la moxa. Las agujas no pueden sustituir a la moxibustión y la recuperación, que no se garantiza, sería mucho más lenta y delicada. Se mantiene en sus trece. Rezongando sobre la terquedad y encomendándonos a Confucio se inicia una terapia de dos sesiones semanales. Se punturan en tonificación combinaciones de los puntos señalados arriba, sin utilizar nunca más de diez agujas por sesión. Como añadido se colocan parches de calor en la zona lumbar, centrados en el Mingmen.

Al término del primer ciclo (10 sesiones) empieza a sentirse reconfortada y mejor, aunque no en su estado natural. Buscando alternativas y posibilidades se le explica la técnica de la aguja de fuego y, curiosamente, la acepta. Se le aplica una vez en el 23V (Shenshu).

Pasada la mitad del segundo ciclo (17 sesiones totales) empieza a encontrarse mucho más sólida y estable y parece que la terapia dará resultado más rápido de lo que esperábamos. Se le aplica aguja de fuego una vez en el 36E (Zusanli). A partir de aquí el tratamiento empieza a diversificarse. Se mantiene una base de tonificación de Riñón y Bazo, pero se empiezan a atacar pequeños bloqueos secundarios físicos y mentales que contribuyen a la sensación de falta de salud óptima. Los síntomas de frío han desaparecido y prescindimos de los parches térmicos.

Se completa un tercer ciclo (30 sesiones totales) consolidando la recuperación Riñón-Bazo y derivamos cada vez más hacia un estancamiento físico y emocional alrededor de la garganta. Esto también empieza a solucionarse y la energía fluye, en general, con más soltura y comodidad por todo el cuerpo. El final de este ciclo coincide con las vacaciones y se suspende el tratamiento: de todas formas, la paciente se da por satisfecha y restablecida. Su pulso, su lengua y sus sensaciones subjetivas se han normalizado.