lunes, 26 de enero de 2015

Queimada, brujas y medicina china

Las llamas azules son
características.
Esta es una entrada poco corriente que no tiene que ver directamente con terapias naturales, aunque sí en cierto modo con la salud. En una reunión familiar se ha hecho la queimada, esa bebida a base de orujo, azúcar, limón y granos de café que se hace arder por unos minutos. He de decir algunas cosas al respecto.

En el norte se ha bebido aguardiente desde hace mucho tiempo. Esto de la queimada es una costumbre de no muchas décadas. Nace como un ritual familiar y un brindis entre amigos, pero también tiene un componente esotérico. Hay un "conjuro" que un buen hombre se inventó hace unos años (ignoro si con el máximo cinismo o creyendo en lo que hacía) y la queimada se presentó como un sortilegio para espantar el "mal de ojo", la "mala suerte", los "males" o las meigas que vienen a ser brujas malas, en contraposición a las brujas buenas o curanderas.

A menudo había visto hacer la queimada. No conocía el conjuro, pero hoy lo han recitado. Con el barullo no pude oír más que palabras sueltas, que bastaron para llamarme la atención. Pedí el papel donde lo tenían apuntado para examinarlo cuidadosamente.

Con el debido respeto a gallegos, aficionados a la queimada y cualquiera con sensibilidad patriótica susceptible, este conjuro es un disparate. Aquí podéis leer más información y estudiar los versos del sortilegio.

En esencia el conjuro de la queimada espanta a las brujas a base de invocar fuerzas demoníacas más terribles que ellas. En las cuatro primeras estrofas se mencionan diversos símbolos y seres de los cuatro elementos a los que se desafía, al final, a ejercer su poder si pueden. En ningún momento es una petición a los poderes amables del universo.

Veamos esto desde una perspectiva oriental, independientemente de si creemos en brujas y demonios o no.

Sé astuto y pídele ayuda
a ella...
A la medicina china no le suelen interesar las fuerzas exteriores al cuerpo humano, pero justo donde acaba la medicina empieza el feng shui. Y el feng shui nos dice que las imágenes, invocaciones, pensamientos, o simplemente nombrar cosas desagradables, malas y siniestras, es perjudicial.

No hace falta ser creyente, ni siquiera supersticioso. Cuando aquí se dicen cosas como "olor a muerto", "infierno" o "Satanás" se están manejando símbolos e iconos muy poderosos en nuestra cultura que remiten directamente a la máxima expresión de la maldad, la ruina, el sufrimiento y la desgracia. Y esto hace que el Qi se vicie. No es necesario pensar en que existan realmente unos seres fabulosos que vayan a maldecirnos, se puede entender como una cuestión estrictamente psicológica y racional. Lenguaje, pensamiento, emoción, afectación orgánica. Si alguien no lo ve claro que se pase 24 horas visualizando palabras de muerte, pesar, ira y maldad; y otro día que piense en términos de amor, bondad, paz y bienestar. Evidentemente la repercusión sobre nuestro estado de ánimo será diferente. Y de aquí enlazo a las teorías de Masaru Emoto.

Huelga decir que si tenemos creencias o supersticiones, somos religiosos, reikistas o espiritualmente sensibles, el conjuro es una auténtica barbaridad. Invocar al Padre de la Mentira para librarse de una bruja es un despropósito.

Volviendo a una perspectiva más escéptica, nada más natural que querer alejar de nosotros la mala suerte. Bien, hagámoslo, mas si elegimos recitar unas palabras mágicas en las que no creemos pero que dan colorido, elijamos palabras amables. Se le puede hacer esta petición a Dios, San Jorge y María en vez de salmodiar sobre hocicos de sátiros.

... en vez de retarle a él.
Está de sobra comprobado que basta una única palabra o pensamiento desagradable para que desciendan inmediatamente las defensas del organismo. Una frase mal encajada provoca en el acto un pequeño estancamiento de Qi hepático. La visión, mención o invocación de los mayores iconos tenebrosos de la cultura occidental no va a ser buena para nada. Ni para espantar brujas, ni para el Qi del cuerpo ni del ambiente. Es una ocurrencia similar a tratar de quitarse un resfriado a base de alcohol caliente con azúcar. Desde luego se irá el resfriado: otra cosa peor lo sustituye.

Y eso, suponiendo que se vaya. Yo no pondría mi salud en manos de Belcebú...